“Desde el BEI, transformamos las decisiones políticas de la UE en realidades tangibles para los ciudadanos.” – Jose Manuel Otero Barros

Jose trabaja en el Banco Europeo de Inversiones como responsable de operaciones de inversión en el sector público para México y América Central. Este vigués, que lleva más de ocho años en Luxemburgo, trabaja para mejorar las infraestructuras críticas en estos países. Conocemos un poco más sobre él a través de nuestra compañera, Ana Rubido.

Ana Rubido – Antes de Luxemburgo, también viviste en Río de Janeiro y en Londres, donde cursaste el prestigioso MPA (Master of Public Administration) de la London School of Economics ¿qué supusieron para tí esas experiencias? y ¿cómo terminas en Luxemburgo?.
Jose Manuel Otero – Cada una de estas experiencias tan diferentes han definido de alguna manera la persona que soy actualmente. Brasil fue un ejercicio de contrastes que, durante un año, me permitió conocer una realidad completamente diferente a la nuestra, una manera de vivir alegre y una vitalidad contagiosa, pero también me enfrentó a una desigualdad estructural que te obliga a cuestionar el impacto social de la economía.

Por otro lado, estudiar en LSE, fue una ambición y exigencia intelectual que ha supuesto una enorme motivación personal. Vivir en el epicentro de la multiculturalidad te exige una adaptación y mejora continua. Además, ser parte de una universidad como LSE es una oportunidad única de aprender participando de sus societies, los eventos sociales y culturales o las charlas con personalidades relevantes del panorama global; recuerdo especialmente un encuentro con Emmanuel Macron —entonces ministro— donde su franqueza nos demostró que la política de alto nivel también necesita vulnerabilidad y diálogo directo, pues respondía sin tapujos a las preguntas (muy directas) que el reducido grupo de alumnos le hacíamos.

Mi llegada a Luxemburgo no fue planificada, sino una respuesta a la oportunidad. Al acabar el master, como todos los estudiantes, apliqué a bastantes lugares y una de las oportunidades que surgieron fue con el BEI, que suponía para mi un equilibrio perfecto en lo que se refiere al rigor técnico de la banca con el propósito de una institución pública europea. Fue un salto fuera de mi zona de confort hacia un país en el que nunca me había planteado vivir pero que me está aportando grandes vivencias.

A.R. – ¿Cómo es tu día a día viviendo y trabajando en un país como Luxemburgo? ¿Qué desafíos o motivaciones encuentras en un entorno tan diverso y multicultural?
J.M.O..- Es sorprendente lo sumamente dinámico que es el país. Aunque su tamaño sea similar a ciudades como Ourense, su densidad de talento es abrumadora. Aquí convergen las sedes de algunas de las principales instituciones europeas (BEI, Tribunal de Justicia de la UE, MEDE, etc) con gigantes como Amazon o Ferrero.

Lo cierto es que es una suerte poder impregnarte de un ambiente tan multicultural. El desafío no es la barrera idiomática, sino la gestión de la diversidad cognitiva: aprender a trabajar con personas de tantas nacionalidades que abordan un mismo problema desde marcos mentales distintos. Es un entorno sumamente dinámico donde la cercanía facilita una red de contactos de altísimo nivel, tanto en lo profesional como en lo personal, con multitud de planes culturales, de ocio o relacionados con la naturaleza que más se adapten a tus intereses.

A.R. – Cuéntanos, ¿Cual es la labor del BEI? y concretamente, ¿Qué tipo de proyectos desarrolla el BEI en España y en Galicia?
J.M.O..- Trabajar en el BEI es una increíble oportunidad de liderar actuaciones que materializan en actuaciones concretas las decisiones políticas que se tomar por parte de las instituciones europeas y los Estados Miembros, que son nuestros accionistas.

El BEI es el banco de la UE y, aunque a menudo pasa desapercibido, es la mayor entidad financiera multilateral del mundo. Gestionamos una cartera de 600.000 millones de euros con un objetivo claro: transformar prioridades políticas en realidades tangibles. Este año nuestros préstamos directos alcanzan los 100.000 millones de euros (con un efecto multiplicar en la economía real tres o cuatro veces superior a esta cifra), en proyectos públicos y privados en diferentes materias, como energía, digitalización, acción climática, movilidad, salud, educación, seguridad y defensa, entre otros.

En España el impacto del BEI se puede visibilizar en el apoyo a la instalación de diferentes parque eólicos, solares o hidroeléctricos; la promoción de vivienda asequible; la financiación para la construcción del AVE; así como en nuestra respuesta para la reconstrucción resiliente de las zonas afectadas por la DANA. Pero también a menor escala, cientos de miles de PYMES se benefician anualmente de préstamos con condiciones muy competitivas que el BEI canaliza a través de todos los bancos comerciales y del ICO, a la vez que múltiples start-ups en áreas de salud o digitalización reciben inversión para potenciar la innovación de tecnologías punteras de gran importancia para Europa. En Galicia en particular, además de múltiples proyectos de I+D+i, el BEI ha financiado la construcción de los nuevos hospitales de Vigo y A Coruña, iniciativas para promover la igualdad empresarial o programas educativos con la Xunta.

El valor añadido del BEI va más allá de la financiación competitiva a proyectos estratégicos; es un sello de calidad que certifica la viabilidad técnica y el impacto social, económico y ambiental de estas iniciativas”

Jose Manuel Otero Barros

A.R. Por tu posición, tienes que viajar mucho a América Latina y a Centroamérica en particular, ¿en qué consiste vuestro trabajo allí? y ¿Qué aporta la actuación del BEI o la UE en la región?

J.M.O..- Fuera de nuestras fronteras, el BEI financia proyectos que buscan fomentar la autonomía estratégica de la UE. Ello no significa aislarnos del mundo, sino todo lo contrario, se basa en construir alianzas estables y de confianza mutua con nuestros socios, trabajar en actuaciones de cooperación que fortalecemos unas cadenas de valor que impulsen la doble transición energética y digital y que impulse la competitividad, innovación y dinamismo de nuestro tejido empresarial.

En Centroamérica, el área donde se centran mis responsabilidades, acabamos de presentar un programa de 1.000 millones de euros para la integración eléctrica de la región, firmado un crédito para el desarrollo del tren en Costa Rica y otro con filiales de Naturgy para fortalecer y modernizar la red de distribución en Panamá.

A lo largo de los años, hemos estado presentes en iniciativas estratégicas de la región como la expansión del Canal de Panamá, la estructuración de una plataforma para la producción de Hidrógeno Renovable en Chile, la financiación de proyectos de agua y saneamiento en varios países, o el apoyo al emprendimiento femenino en Brasil.

Lo que diferencia al BEI no es solo el financiamiento competitivo a estos proyectos estratégicos, sino el sello de calidad que imprimen nuestros exhaustivos análisis. Nuestros equipos de expertos sectoriales evalúan cada uno de los proyectos desde un punto de vista técnico, de factibilidad financiera y económica o respecto del impacto social y ambiental. Se certifica la viabilidad del proyecto, así como el cumplimiento con nuestros estándares, lo que permite la atracción de financiadores adicionales, que son conscientes del nivel de exigencia de los requerimientos y estándares del BEI. Nos sentimos muy cómodos trabajando de la mano de otros socios tanto europeos, como locales.

“Para atraer el talento de vuelta, el éxito basado en el mérito debe ser la consecuencia lógica de un sistema que premia el esfuerzo y el compromiso»

Jose Manuel Otero Barros

A.R.- España y Galicia tienen una de las tasas de fuga de cerebros de personal cualificado más altas de Europa. Desde tu visión personal, pero también, como economista ¿Qué debería ocurrir para que personas como tú quisieran o pudieran volver? y ¿Qué se puede hacer para luchar contra este fenómeno?

J.M.O..- Es un tema complejo que depende de las circunstancias particulares de cada uno. Es verdad que muchos jóvenes tienen una visión muy negativa de su futuro, lo que les empuja a priorizar la estabilidad y comodidad frente al riesgo de nuevas experiencias.
Creo que tenemos un mercado laboral muy poco dinámico, con una brecha salarial mínima entre el talento altamente cualificado y el que no lo está. Además, me parece que no se fomenta de manera adecuada el desarrollo de las inquietudes o de vocaciones de cada individuo, salirte de la línea marcada no está bien visto.

Nuestro país tiene muchas cualidades envidiables y un gran potencial. Desde un punto de vista estrictamente personal, para que el talento regrese creo que necesitamos diversidad de actuaciones a nivel macro y micro (que no tengo claro si nuestros políticos y empresarios estarían dispuestos a abordar a día de hoy) tales como, por ejemplo:
Romper con las jornadas laborales poco productivas que se centran en los minutos que estamos presentes en la oficina más que en las tareas a realizar.
Impulsar incentivos claros de crecimiento profesional basados en resultados, no en jerarquías estancas.
Abordar la presión fiscal y la sostenibilidad de las pensiones para que un profesional joven sienta que su esfuerzo construye su propio futuro, no solo el de otros.

Estas actuaciones deberían enfocarse en impulsar que el éxito profesional en base al mérito de uno mismo no sea una excepción, sino la consecuencia lógica del talento y el esfuerzo.

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