Tamara Cutrin es Responsable de Personas y Cultura en Teimas. Experta en recursos humanos y neurociencia cognitiva y con una trayectoria ligada al desarrollo del talento y la cultura organizativa, Tamara Cutrín forma parte de la tecnológica gallega especializada en digitalizar la cadena de valor del residuo. En esta entrevista, Ángel Fraga charla con ella sobre liderazgo, gestión de personas, talento tecnológico y los desafíos de construir equipos en un entorno cada vez más diverso e intergeneracional.

Ángel Fraga – ¿Quien es Tamara Cutrin? Si tuvieras que elegir una experiencia concreta como bisagra de carrera, ¿cuál fue y qué te cambió en la práctica?
TC — Tamara es una receta con ingredientes idénticos para casa y para la oficina: un 40% de exigencia, un 40% de lealtad de la vieja escuela y un 20% de búsqueda de equilibrio. Soy currante, constante, algo cabezota y tanto en lo personal como en lo profesional, intento buscar el equilibrio y la resolución en todo momento.
Si tengo que elegir una bisagra de carrera, tengo que hablar de Londres, aunque en realidad fue más bien una casualidad del destino que un plan maestro.
Después de hacer mi primer máster en Coaching, decidí irme a Londres con la idea clásica: aprender inglés y trabajar ‘de lo que fuera’. Pero, en un ataque de audacia, le escribí a un profesor británico que me había fascinado en el máster. Para mi sorpresa, en lugar de darme un consejo, me invitó a participar en un proyecto internacional. Formé parte de un equipo de 13 profesionales del coaching, cuyo objetivo principal era descifrar las claves del talento en las organizaciones.
Fueron dos años intensos de debates y sesiones de trabajo que terminaron en la publicación de un libro (Enabling Genius: a Mindset for Success in the 21st Century). Pero lo que realmente cambió mi práctica profesional no fue ver mi nombre en una publicación, sino dos ‘clics’ mentales. Por una parte, el encuentro con la Neurociencia: Allí conocí a una profesional canadiense que mezclaba el coaching con la ciencia del cerebro. Eso me voló la cabeza (literalmente) y me empujó a mi siguiente paso, el máster en Neurociencia Cognitiva. Por otra parte, mi propósito: entendí que lo que quería era impulsar a las PERSONAS dentro de las organizaciones, poniéndolas en el centro de la estrategia.
AF — ¿Qué has aprendido sobre liderazgo al trabajar con perfiles tan distintos como desarrolladores, perfiles de negocio y especialistas en regulación?
TC — El liderazgo es, posiblemente, una de las disciplinas más complejas porque no admite plantillas: es el resultado de cientos de pequeñas decisiones y momentos cotidianos. He aprendido que liderar perfiles tan diversos requiere, sobre todo, aprender a ‘leer’ qué motiva a cada uno para construir una visión común. Me gusta pensar —y así lo transmito— que no solo lideramos personas o equipos hacia un fin, sino que lideramos personalidades en momentos vitales muy concretos; y es desde ese respeto a la realidad de cada persona desde donde intento construir todo.
AF — En Galicia, donde el sector TIC sigue creciendo pero tres de cada cuatro empresas TIC dicen tener dificultades para contratar talento STEM, ¿como ves el futuro del talento tech en Galicia y que deben de ofrecer las empresas para atraerlo?
TC — Soy optimista por naturaleza y veo el futuro del talento en Galicia con mucha esperanza. Por un lado, detecto una oleada de ‘retornados’: profesionales que, tras años fuera, quieren reconectar con sus raíces. Por otro lado, muchos de ellos ya volvieron hace años con el teletrabajo 100% bajo el brazo, pero ahora el siguiente paso para ellos es encontrar un proyecto local sólido que apueste por la cercanía sin perder la flexibilidad.
Además, tengo claro que el talento no es solo algo que se busca, sino algo que se cultiva. Confío plenamente en la capacidad de nuestras empresas para crear y desarrollar su propio talento con una buena estrategia de personas.
Para atraerlo, debemos de ofrecer proyectos con propósito, un liderazgo humano y, sobre todo, asumir nuestra responsabilidad principal: que trabajar con nosotros no cueste la salud física ni mental. Al final, el mejor beneficio social es que la gente pueda vivir bien en el lugar donde quiere estar.
“la habilidad que escribiría en mayúsculas es la FLEXIBILIDAD. En una sociedad que no deja de moverse, la única opción es aprender a abrazar el cambio.”
tamara cutrin
AF —¿Como ha evolucionado el rol de la IA en el desarrollo del área de RR. HH. y como ves su integración hoy en día?
TC — Es un terreno que cambia constantemente. Desde mi punto de vista, esta revolución es una oportunidad de oro: al delegar la parte más operativa en la IA, nosotros podemos centrarnos mucho más en la estrategia y en el valor humano.
AF — ¿Qué habilidad o actitud es hoy imprescindible, independientemente de la generación?
TC — Sin duda, la habilidad que escribiría en mayúsculas es la FLEXIBILIDAD. En una sociedad que no deja de moverse, la única opción es aprender a abrazar el cambio. Pero, para que las empresas no pierdan el equilibrio, esa flexibilidad debe ir acompañada de algo muy ‘de siempre’: el compromiso, la creatividad y un sentido muy firme de la responsabilidad.
Lo que me parece apasionante es que estamos viviendo un cambio de ciclo, especialmente en las tecnológicas. Estamos entrando en una fase donde analizamos con mucha más vehemencia las competencias blandas; por fin entendemos que la técnica se aprende, pero la actitud se trae de casa.
Es un momento de win-win: las empresas buscan humanidad y los profesionales buscan propósito. Para los que trabajamos en departamentos de personas, estar en medio de este cruce de caminos es, sencillamente, el mejor lugar donde se puede estar.
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