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Marta Cid, Grupo Cuevas: “En un modelo de negocio con eje social como el nuestro, el equipo cobra un papel protagonista”

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Entrevista Marta Cid, grupo Cuevas

En esta entrevista, Marta Cid Vidal, directora de Marketing y Comunicación de Grupo Cuevas, hace balance de los tres siglos y cuatro generaciones de la familia De las Cuevas. Un grupo empresarial ourensano que opera en los sectores de la distribución alimentaria, con supermercados y centros cash & carry, industria agroalimentaria, con productos derivados de la castaña y, en menor medida, en automoción: Una historia de más de 150 años de emprendimiento. Sigue leyendo para conocer más de esta entrevista, realizada por nuestra compañera María Parga. 

María Parga Grupo Cuevas surge de un emprendedor hace más de 150 años, ¿Qué aspectos de entonces se pueden extrapolar al emprendedor de hoy en día?

Marta Cid – Nuestra historia es una historia de emprendedores… Desde que Francisco de las Cuevas y Cabo hacía su ruta desde Tierra de Campos hasta el puerto de Vigo para comprar aceite. Y desde allí, hacía el camino de regreso vendiéndolo en cada lugar por el que pasaba…  Esto lo repitió durante mucho tiempo hasta que fue consciente de que, al llegar a Ourense, se quedaba sin mercancía para vender. Ahí ya tuvo que tomar una decisión, y fue la de asentarse en la ciudad y seguir aquí su carrera como emprendedor. Era 1867. Y lo cierto es que cada generación posterior ha ido aportando rasgos que hoy construyen la identidad de Grupo Cuevas.

De la segunda generación, con José de las Cuevas, tomamos su responsabilidad empresarial.  Él participaba activamente en la vida económica  y social de Ourense y mostró siempre su compromiso con el territorio en el que vivía. Quizá el punto de inflexión más importante llegó de la mano de Ignacio de las Cuevas, la tercera generación. Con él se hace más patente la visión de la innovación, con la exportación de productos agrosilvestres a diferentes partes del mundo que lo estaba demandando y la transformación pionera de la castaña en marron glacé en España. Y finalmente, estamos en la actualidad, trabajando de la mano de la cuarta generación que ha apostado por la profesionalización de la compañía como fórmula para dar continuidad a este proyecto de 154 años de historia. 

Creo que todos los rasgos que han ido conformando el ADN de Grupo Cuevas son perfectamente exportables al perfil del emprendedor de hoy en día, diría que son casi imprescindibles para poder trabajar en un proyecto que quiera perdurar y dejar huella en la sociedad en la que vive. 


M.P ¿Cuál es el secreto del Grupo Cuevas para sobrevivir a acontecimientos históricos durante todos estos años?

M.C – Lo bueno de trabajar de una forma humilde y transparente es que no hay secretos ni recetas mágicas guardadas en un cajón. En cada una de las etapas que ha vivido Grupo Cuevas están personas que dedicaron su día a día a hacer este proyecto su modo de vida. Y en ese camino sé que habría habido grandes victorias, alguna decepción y probablemente muchas dudas… Si estamos hoy aquí es porque, en su momento los que nos precedieron tomaron decisiones, algunas de ellas complicadas, que han hecho posible nuestro presente. En las cosas que hacemos todos los días se trasluce un compromiso que tiene continuidad en el tiempo, desde que comenzamos… el de trabajar para hacer la vida más fácil a las personas del lugar en el que vivimos. No sé si eso se puede leer como un secreto… si es así, creo que acabo de desvelarlo.

Sede Grupo Cuevas
Entrevista Marta Cid, Grupo Cuevas, marrón glacé
Marrón Glacé del Grupo Cuevas

M.P Vuestra internacionalización en el mercado americano fue hace más de 70 años y el asiático hace más de 50, ¿Cómo lográis adaptaros a las diferentes culturas de los distintos países en esa época? 

M.C – Grupo Cuevas y Castaña son un binomio indivisible. Decir castaña es decir Grupo Cuevas. Es, de siempre, nuestro signo identitario. Con la castaña tenemos un vínculo que se remonta, efectivamente, a hace más de medio siglo. La llegada de la castaña a América tuvo, en aquel momento, mucho de compromiso moral, de llevar alimento a todas las personas de la emigración y con él, viajaba también el alma de los bosques gallegos, aquellos que dejaron atrás. De alguna forma la castaña aplacaba esa “morriña” tan nuestra, tan de Galicia… y se introducía, a su vez, y con más intensidad en la cultura gastronómica del país.

En el caso del mercado asiático, la castaña estaba ya completamente integrada en su patrimonio gastronómico y  sus hábitos alimenticios. La llegada a este mercado está estrechamente vinculada a la demanda de la alta calidad de nuestra materia prima y la excelente valoración que existe en esta cultura por el fruto de nuestros soutos.

M.PCuevas y Cía exporta hoy castaña a más de 30 países de todo el mundo, ¿Qué factores han sido clave en este proceso?

M.C – Seguimos trabajando en dotar a la castaña del lugar que merece por sus propiedades  y  su potencialidad.  Y lo hacemos desde Ourense para el mundo. Si tuviéramos que definir un factor clave para asumir un proceso como el de la internacionalización de este producto sería sin dudarlo, el de trabajar con una materia prima de primerísima calidad. Además, contamos con el valor añadido de ser los pioneros en España en transformar esta castaña, esta materia prima, en el delicado y exquisito marron glacé. Cuevas firma el primer marron glacé español que se exporta al mundo y así lo proyectamos en los países en los que nos introducimos.

Nuestro amplísimo conocimiento del producto así como del proceso de transformación o metamorfosis a la que se somete la castaña, nos ofrece una ventaja competitiva a la hora de introducirnos en nuevos mercados. Además, tratamos de apoyarnos en partners locales que nos ofrecen la visión de su cultura gastronómica y nos aportan la visión de los consumidores potenciales así como los canales adecuados para introducir  la castaña en el país. El marron glacé es un producto de semilujo, una delicatesen que se ubica en lineales junto a alimentos gourmet. Introducirlo en el lugar adecuado es clave para que el producto tenga éxito y sea bien “entendido” por los clientes.

M.P ¿Cuál es el perfil de talento de los trabajadores del Grupo?

M.C – Las personas son el gran valor de cualquier empresa y, en Grupo Cuevas, este activo se transforma en algo más y se eleva a la enésima potencia. En un modelo de negocio con eje social como es el nuestro, en el que predomina el doble compromiso con las personas y con el territorio, el equipo cobra un papel protagonista. Contamos con la extraordinaria fortuna de tener en el proyecto a personas con gran capacidad de innovación y de realizar aportes permanentes a la organización, gente comprometida y proactiva que confiere a su trabajo mucha responsabilidad y también personalidad propia. Personas que hacen de su trabajo diario un espejo en el que se reflejan los valores corporativos como de ejercer su tarea con esfuerzo, responsabilidad, transparencia y eficiencia, y de hacerlo con humildad y dando ejemplo. También con empatía e inteligencia emocional que permite que el trabajo en equipo fluya más fácilmente. Y en estos tiempos que vivimos, y más que nunca, la resiliencia y la capacidad de adaptarnos a los cambios, a veces traumáticos, en tiempo y forma récord.

Todo este talento reunido, en más 700 personas a finales de 2020, nos hace mejores como organización. Como consigna tenemos muy presente que cuando el equipo trabaja junto es invencible. Esta es nuestra mayor fortaleza. 

M.P ¿Cómo está siendo la adaptación a la nueva normalidad y la relación con los trabajadores?

M.C – 2020 ha sido el año del cambio a muchos niveles en Grupo Cuevas. Nuestra nueva normalidad ha venido con cambios en los hábitos de vida, por la pandemia mundial con la que aún nos toca seguir conviviendo, y cambio también en el ámbito organizacional por el salto a una nueva sede central que acabamos de inaugurar. Nos mudamos de un almacén de 7.000 metros cuadrados ubicado en O Vinteún, en la ciudad e Ourense, a uno de 18.000 en la Ciudad del Transporte, en el polígono de San Cibrao das Viñas. De unas oficinas de 500 metros cuadrados a unas de 2.500… La conjunción de estos cambios ha transformado ya nuestra forma de trabajar y de relacionarnos, no sólo a nivel profesional, sino también personalmente.

Si me lo permites, creo que esta transformación la hemos pasado, y con nota. Si algo se ha demostrado en Grupo Cuevas este año que hemos dejado atrás es que sabremos adaptarnos a lo que pueda venir. Ya lo hemos hecho durante gran parte de 2020 y a un ritmo verdaderamente frenético por ese papel esencial que nos tocó desempeñar en el ámbito de la distribución alimentaria, de proveer y servir a todas las personas que nos eligieron para dar de comer a los suyos cada día. En un año en el que hemos tenido que interiorizar normas y recomendaciones de forma continuada, la reacción y respuesta del equipo, en cualquiera de los ámbitos de la compañía, ha sido verdaderamente ejemplar y coloca de nuevo la resiliencia como un valor patente e integrado en el ADN de Grupo Cuevas. 


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