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Pedro Arenas: «Afronto retos día a día, y para resolverlos siempre trato de aportar una visión diferencial»

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Pedro Arenas es de esas personas polifacéticas, que siempre está buscando nuevos retos. Hablar con Pedro es inspirador y motivador a partes iguales. Acumula más de 12 años de experiencia liderando proyectos en el ámbito público y privado. Fue fundador de la agencia de marketing Ingenyus, promotor de 3 startups innovadoras y Director del Área de Servicios de Gain. Actualmente Pedro es Relaciones institucionales y Open Innovation en CEAMSA y director de Innovación en Hifas da Terra.

Ángel Fraga, director de IGATA, es el autor de esta entrevista.

Ángel Fraga – Estudias Biología Molecular pero al acabar tienes claro que no quieres dedicarte a la investigación. Te vas a Madrid en búsqueda de oportunidades para entrar al mundo laboral y acabas estudiando un máster en dirección de empresas. ¿Cuándo descubriste que te atraía el mundo de la empresa? ¿Qué otras salidas pueden tener los jóvenes que están estudiando una carrera en el ámbito científico más allá de la investigación?

Pedro Arenas – Yo era de esos niños que bajaba al portal con una caja a vender cosas que ya no usaba. Creo que siempre supe que mi vocación era la empresa pero la ciencia era mi pasión porque soy muy curioso y observador y me guía más lo empírico que lo teórico. Por eso, decidí formarme en mi pasión pero sin renunciar a mi vocación empresarial.

Aunque la investigación sigue siendo la salida principal de las carreras científicas, los conocimientos y el método científico te dotan de capacidades que pueden aportar mucho valor en otros campos como la dirección de proyectos, la gestión de la calidad, la propiedad intelectual, las ventas de productos/servicios innovadores, el marketing o el emprendimiento.

A.F – Tuviste un desarrollo profesional rápido y la oportunidad de asumir responsabilidades siendo muy joven . ¿Qué reto destacarías de tus primeros puestos de responsabilidad? ¿Cómo conseguiste superarlo?

P.A – Creo que fue una combinación de suerte y esfuerzo. Tuve la fortuna de que el destino cruzase en mi camino a personas con oportunidades. Siempre he tenido muy relativizado el concepto de “vergüenza” y les planteaba mi visión sobre cómo solventar sus necesidades y, a algunos, lograba convencerlos pasando mi edad a segundo plano. Esa confianza hacía mí multiplicaba mi capacidad de esfuerzo para agradecerla y eso, rodeado de un buen equipo complementario hacía el resto.

Podría destacar varios retos y anécdotas. En mi primer trabajo me encargaron liderar la construcción del área de marketing en una de las filiales del Grupo Pharmamar; tuve que buscar en Google qué era el marketing. Fueron muchas horas y esfuerzo dedicadas a formarme y avanzar.

Unos años después, cuando tenía 25, me mandaron liderar un proyecto para convencer a TCCC (The Coca Cola Company) para el desarrollo de un nuevo producto que incorporase los ingredientes de la empresa donde trabajaba. No cogían ni el teléfono así que decidí grabar un video explicando mi idea y cómo potenciaría su negocio y se lo mandé por correo postal a uno de sus responsables de I+D. 1 mes después, estaba en Houston presentando la idea delante del comité de innovación de la mayor empresa de bebidas del mundo.

Afronto retos día a día, no en todos tengo las mayores capacidades técnicas para resolverlos, pero siempre trato de aportar una visión diferencial que aporte valor.

A.F – Después de varios años fuera de Galicia en puestos de dirección, incluso haber llevado a cabo el desarrollo de un departamento desde cero, vuelves y te lanzas al mundo del emprendimiento. ¿Nos cuentas como fueron los inicios como emprendedor?

P.A – Siempre tuve 2 premoniciones: que en algún momento de mi carrera trabajaría en inditex (aún por cumplir) y que tendría mi propia empresa. Lo segundo dependía de mí y una vez que piensas por primera vez emprender, se te clava la idea y ya es difícil escapar. En un determinado momento diversos contactos empezaron a comentarme que tenían necesidades similares a las que yo prestaba como empleado así que, sin pensarlo demasiado, decidí constituir una empresa a través de la cual canalizarlos.

Fui afortunado porque nací con clientes, pero desconocía muchos aspectos paralelos fundamentales como la gestión del talento, la gestión y el control financiero, etc.

Siempre hay algo de inconsciencia en el emprendimiento porque el camino es duro, sobre todo los inicios, y si lo piensas mucho o conoces todos los detalles oscuros, no lo haces. Afortunadamente, la recompensa de desarrollarte profesionalmente en el modo “elige tu propia aventura” es alta. Hay mucho esfuerzo difícil de compensar para tí y los tuyos pero también hay mucha motivación y mucha satisfacción en poder construir un negocio y generar un equipo complementario. Para mí, excluyendo los temas de rentabilidad económica, no hay nada mas bonito que ver como te vas rodeando de gente que confía en tu idea y que se desarrolla profesionalmente a tu lado. Aún así, siempre he dicho que la mejor ayuda que podemos ofrecerle a un emprendedor es ponerle un psicólogo al lado, porque el camino está lleno de baches, frustraciones e incertidumbres.

A. F – Hablando contigo queda claro que eres una persona de acción y que no te gusta acomodarte en cuanto a desarrollo profesional se refiere. Después de haber puesto dos empresas en marcha decides dejar el sector privado, dejando tus empresas en buenas manos, e irte, como tu dices, de Erasmus a la Agencia Gallega de Innovación (Gain). ¿Qué destacarías de tus dos años en el sector público? ¿Qué has aprendido de esta experiencia y que crees que has aportado?

P.A – Siempre he valorado mucho el poder combinar visiones distintas y nunca me ha importado ser el “raro”; al contrario, creo que la diferenciación enriquece. Llevaba 10 años intentando desarrollar un sector tan innovador como el biotecnológico en paralelo al desarrollo de mis propias empresas y el destino me ofreció la oportunidad de intentar impulsar la innovación en Galicia desde el lado de la administración pública.

La decisión implicó muchas cosas, algunas emocionalmente y económicamente complicadas, como renunciar a mis participaciones empresariales para cumplir con la ley de compatibilidad pública o renunciar a mi círculo de confianza para cambiarme a otro planeta, con otra estructura, otro lenguaje, otras normas y otros indicadores.

Fueron 2 años de Erasmus intenso donde tuve claros mis 2 objetivos: inyectar visión empresarial y emprendedora desde la experiencia en primera persona para que los instrumentos de apoyo público estuviesen más adaptados a la realidad del mercado y acercar administración y empresas visibilizando y poniendo en valor el trabajo público para acercar un poquito más nuestros idiomas y construir juntos el futuro.

No cambiaría nada de la experiencia, aprendí muchas cosas, pero quizás la más importante sea la responsabilidad del servicio público y la importancia de conectar el ámbito público y privado para garantizar actuaciones eficientes.

A.F – Y otro cambio más para la lista. Después de haber emprendido con dos empresas e ir al sector público ahora vuelves a trabajar para un tercero, en este caso dos, Hifas da Terra y CEAMSA . No solo eso, sino que también estás en trámites de constituir una nueva sociedad. ¿Cómo se gestiona tal variedad de actividades?

Tratando de ser muy estructurado y focalizándose sobre todo en la rentabilidad de tu desempeño. Dedico muchas horas a mi profesión porque me apasiona y aunque el camino no siempre es sencillo, tengo buenos acompañantes y ello ayuda mucho.

Mi nueva empresa, AZIÓN, se focaliza precisamente en una nueva forma de contemplar la consultoría, minimizando el papel en pro de las actividades que ofrecen resultados, concretos y medibles. Desde AZIÓN, colaboro con varias empresas como un miembro más de su equipo. Juntos, fijamos unos objetivos y mi labor no es solo plasmar en un documento cómo deberían de hacerlo, sino luchar en primera línea por conseguirlos.

A.F. – Para acabar, porque podríamos alargar la entrevista un par de horas más, quiero hablar del aprendizaje tras el fracaso. Durante nuestra conversación hablamos del tabú que hay alrededor de los errores en nuestra sociedad y cómo evitamos hablar de ello. ¿Qué nos aportaría superar esto y reflexionar sobre aquello en lo que fallamos? ¿Nos cuentas algún error que te haya ayudado a desarrollarte?

P.A – Intento huir de las personas que no asumen cometer errores y ser parte de ellos. Yo tengo muchas cicatrices de todos los errores que he cometido y suelo analizarlos y hablar más de ellos que de los éxitos. Todos te ayudan a desarrollarte aunque duelan momentáneamente.

Lo más importante es tratar de ser responsables con sus consecuencias, no repetirlos y sacar lecciones para minimizarlos.

Ser transparentes y verbalizar éxitos y fracasos es una responsabilidad y contribuye a que otros tropiecen menos o, que si lo hacen, se levanten rápidamente, sin fracturas graves. Además, cuando comienzas a hablar de tus errores, te das cuenta que todos cometemos fallos similares, por lo que también podemos compartir soluciones.

Mis mayores errores han estado relacionados con la gestión de personas y emociones. La emocionalidad me ha hecho ganar a mucha gente alrededor, pero también he perdido alguna por diferencias en las expectativas o en las visiones relacionales que ambos teníamos sobre la otra parte. El culpable nunca es individual, siempre es culpa de las dos partes y hay que asumirlo aunque duela mucho y durante mucho tiempo. Las relaciones y la conformación de equipos eficientes y motivados son fundamentales para el desarrollo de cualquier empresa.


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