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Marta Martínez, psicóloga: » Nos queda mucho por hacer respecto a algunos tabús»

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En esta entrevista os presentamos a Marta Martínez Novoa, psicóloga de 28 años afincada en Portonovo, en la provincia de Pontevedra, y que compagina sus labores de psicóloga con la creación de contenido en Instagram, a través de su cuenta @martanovoapsico en la que cuenta ya con mas de 200 mil seguidores.

Adrián Fernández@Marta, primero de todo, cuéntanos un poquito de tu historia. ¿Cómo nace esta idea de llevar el mundo de la psicología a redes sociales?

Marta Novoa – Todo nace a partir de mi vuelta a Galicia tras varios años formándome y trabajando en Madrid. A mi vuelta, tenía claro que quería emprender mi propio proyecto como psicóloga autónoma y hacerlo con calma, prudencia y cuidado al detalle. Emprender un proyecto en un pueblo pequeño como en el que vivo no siempre es fácil y tenía muchos miedos, pero al mismo tiempo la certeza de que, si iba a emprender, quería hacerlo en el lugar donde nací, aunque costase un poco. Uno de los principales miedos que tenía es que creía que no iba a poder llegar a la gente, a darme a conocer, que no se iban a interesar en iniciar una terapia conmigo, etc. Sí, el síndrome de la impostora siempre me ha perseguido bastante. Entonces, pensé: ¿Cómo puedo hacer para que, al menos, sepan que estoy aquí y que ofrezco terapia? E instantáneamente se me vino a la cabeza Instagram: si es así como yo voy siguiendo la vida de personas que estimo pero que no tengo un contacto diario, quizás también así pueda hacerle saber a muchas personas que estoy aquí.

En junio de 2020 abrí mi Instagram, pero no fue hasta octubre que me decidí a ponerle nombre definitivo y publiqué mi primer post sin tener ni idea exactamente de qué iba a hacer realmente. Esto sucedió justo cuando la pandemia comenzaba a hacer estragos en la salud mental de la gente y, al mismo tiempo, en su situación económica por lo que pensé: ¿y si divulgo contenido que, por un lado, muestre mi manera de trabajar para quien quiera y pueda iniciar una terapia, pero también les deje ciertos recursos a quienes no puedan iniciarla? Ahí mi cabeza hizo clic y, casi sin saber cómo, me encontré escribiendo sobre temas relacionados con la salud emocional sobre los que siempre había querido hablar, e iniciando la creación de contenido sin tener ni idea de marketing, diseño, ni unas nociones de las redes más allá de las básicas al usar una cuenta personal.

Casi sin darme cuenta, las personas que me leían y seguían cada vez eran más, las personas que iniciaban terapia también y algo que pretendía ser un proyecto pequeñito pero cuidado, se convirtió en algo un poco más grande.

A.F – Me imagino que cuando empezabas, no te imaginabas que el trabajo en redes te iba a suponer la carga de trabajo que supongo que tendrás hoy en día. Al final, el generar impacto requiere de muchas cosas, pero sobre todo de tiempo. ¿Cómo estas compaginando ahora mismo el trabajo de psicóloga con el trabajo en redes sociales?

M.N – Totalmente, jamás imaginé tener esta carga de trabajo, ni en redes (que nunca me planteé verlas como un trabajo), ni como psicóloga tampoco. Por tanto, compaginarlo ha sido bastante difícil, pero creo que cada vez lo llevo mejor. Al inicio, como publicar contenido es algo que disfrutaba (y disfruto), lo hacía un montón en mis tiempos libres … pero dichos tiempos libres cada vez eran menos porque mi agenda de pacientes estaba cada vez más llena. Además, crecer en redes, aunque para mí nunca ha sido algo importante, es innegable que trae otras oportunidades laborales que pueden ser interesantísimas, así que, en su momento, me embarqué en un proyecto más que todavía no ha visto la luz, y que ha supuesto más dedicación aún a mi esfera profesional. Después de un tiempo me encontré a mi misma trabajando de lunes a domingo casi 12 horas diarias, y al final mi cuerpo dijo basta, y tuve que empezar a frenar un poco el ritmo.

Cerré mi agenda y lista de espera para centrarme completamente en las personas que acompaño actualmente y darles el mejor servicio posible y, al mismo tiempo, autocuidarme. Empecé a reservar unas horas concretas de mi semana exclusivamente para la creación de contenido y fuera de ahí me impuse no hacer nada relacionado con Instagram más que ir subiendo los posts que creo en dichas horas: si en esas horas estoy inspirada y hago varias publicaciones, muy bien pero y si no lo estoy y no me sale ninguno, también. Trato de recordarme a mi misma continuamente que Instagram a día de hoy es algo que hago porque lo disfruto, pero no porque mi vida ni mi economía dependan de ello. Es una herramienta más para dar visibilidad a mi trabajo y, al mismo tiempo, tratar de ayudar de alguna forma a quien me lee, pero trato de que no ocupe más tiempo del necesario ni que desplace mi vida personal.

A.F – Y a nivel personal, ¿cómo te sientes? ¿Qué te aporta por un lado tanto la parte relacionada con consultas vs la parte de tu trabajo relacionada con la comunidad virtual?

M.N – Me siento muy bien, estoy viviendo un momento profesional y personal precioso, en general. Creo que esto es así porque mi vida profesional y personal en este momento van muy alineadas entre sí y, sobre todo, con mis valores, que es algo que me da muchísima paz.

No sé ni si sabré explicarte bien cuantísimo me aporta trabajar en consulta, porque es una satisfacción inexplicable aunque también es un trabajo muy duro y más exigente de lo que puede parecer a simple vista: requiere mucho trabajo personal propio para que tu mundo emocional no interfiera en el de la persona que tienes enfrente, requiere estar en contacto con el dolor humano día tras día, requiere mucha agilidad y rapidez mental, requiere ser el blanco de las proyecciones de muchas personas (y por tanto también de sus enfados y mecanismos de defensa), etc. Pero aún así no lo cambiaría por nada y me siento toda una privilegiada de poder acompañar a las personas que acompaño y conocer lo más profundo de ellas, y verlas avanzar, aceptar, cambiar… Es muy emocionante y me hace aprender muchísimo cada día.

Y respecto a la comunidad virtual también es precioso ver cómo mi contenido llega a la gente, les hace reflexionar e incluso cambiar partes de su vida, que cada vez que recibo un mensaje diciéndome algo así se me siguen poniendo los pelos de punta. Como digo siempre, la divulgación en redes no es terapia y nunca sustituirá a una, pero es bonito ver cómo entre todos los que formamos parte de esta comunidad intentamos crear un lugar seguro donde aprender entre todos y acompañarnos.

A.F – Yo soy de los que piensa que uno de los puntos positivos de las redes sociales es la visibilidad. Antes hablábamos casi exclusivamente de visibilidad de perfiles personales, mientras que ahora nos estamos transformando poco a poco hacia una visibilidad de contenidos de temas muy diversos. La psicología a lo largo de los años ha ido evolucionando, pero seguramente estas de acuerdo que todavía tenemos ciertos tabús. ¿Cómo valoras la visibilidad que consigues darle a ciertos temas a través de Instagram para que estén al alcance de todo el mundo? ¿Te llegan muchos mensajes de gente a la que le “cambia el chip” al leer un post tuyo? (¿Algún ejemplo?).

M.N – Estoy totalmente de acuerdo contigo en que es fantástico que empiece a haber tanta visibilidad de temas tan importantes para la vida como es la salud mental, pero también en que nos queda mucho por hacer respecto a algunos tabús. Por ejemplo, ahora afortunadamente se habla sin tanto miedo y vergüenza respecto a sufrir un problema de ansiedad, pero otro tipo de problemas psicológicos como los trastornos psicóticos, por ejemplo, siguen ocultándose muy a menudo porque seguimos sin entenderlos bien, lo cual provoca miedo, incomprensión, rechazo y, lo que es más importante, se incrementa así el sufrimiento de la persona que lo padece.

Respondiendo a tu pregunta, me siento muy feliz de estar dándole espacio y difusión a algunos de estos temas que siguen siendo tabús en cierto modo, como el suicidio, cómo es una sexualidad sana o la importancia de cuestionarnos a veces cuánto de saludables son o no nuestros vínculos familiares, por ejemplo. Considero que no estoy haciendo ninguna proeza, pero sí que es genial ver cómo las personas se identifican con la información que comparto, cómo se identifican con otras personas que comparten sus vivencias en los comentarios de las publicaciones, etc. Al final las redes sociales son un medio bastante accesible y donde pasa muchas horas mucha gente joven, que son las personas a las que más se les invalida a veces el tener derecho a sufrir emocionalmente o incluso tener algún problema psicológico, porque todo se entiende como “cosas de la edad”, por eso me alegro de que ahí tengan un espacio que intento que sea lo más seguro posible donde validar que lo que les sucede sí importa.

Y, aunque a veces todavía no me lo creo, sí que me llegan bastantes mensajes de personas que me transmiten que algo que han leído en mi Instagram les ha cambiado de algún modo: personas que se dan cuenta de que están inmersas en una relación de maltrato y la dejan, personas que dan el paso de iniciar una terapia, personas que comienzan a comunicar sus necesidades emocionales de manera más clara y directa en sus vínculos… Me siento agradecidísima de que quieran compartirlo así conmigo y de que mi contenido haya sido un granito de arena para tomar decisiones importantes en sus vidas.

A.F – ¿Cuál crees tú que es la “parte negativa” de generar contenido en redes sociales? ¿Algún contenido que pueda llegar a malinterpretarse?

M.N – Pues como en prácticamente todo, efectivamente hay partes negativas en cuanto a generar contenido en redes. Para mí en primer lugar está la de lidiar con la responsabilidad que considero que tenemos las personas que hablamos de salud mental en redes. Creo que es muy importante documentarse muy bien, formarnos continuamente, saber cómo transmitir el contenido de manera que se comprenda y que no sea perjudicial… Al final es imposible controlar cómo va a recibir tu contenido todo el mundo, pero al menos en la parte que está en mi control, intento ser muy rigurosa con eso e informarme mucho antes de hablar, lo cual a veces me lleva a círculos de autoexigencia. Pero intento ir gestionándolo como buenamente puedo.

Además de eso, en las redes sociales se vierte mucho odio, seguro que no te cuento nada nuevo… Hables de lo que hables, siempre va a haber a quien no le gustes, y eso es normal y parte de la vida, pero el problema viene cuando eso lo empiezan a vomitar en comentarios y mensajes de odio, atacando personalmente, atacando a mi profesionalidad, etc. Esa es la parte mas dura.

Y, muy ligado a esto último, sí que hay varios contenidos que pueden llegar a malinterpretarse, ya que yo la psicología solo la entiendo de la mano de una perspectiva de clase, de género, etc. Y esto, en muchas ocasiones, no se comprende. Los privilegios nublan muchas mentes y creo que eso es lo que hace que muy a menudo se malinterpreten publicaciones con temas considerados más polémicos pero, desde mi punto de vista, esenciales para entender y cuidar nuestra salud mental y emocional, como lo son el machismo, la gordofobia, la homofobia, el racismo, etc. ¿Cómo va una persona a tener una salud mental sana si el sistema lo oprime cada día? Hay que hablar de ello.

A.F – Cambiando un poco de tema, tras vivir un tiempo de pandemia en el que mucha gente necesitó ayuda psicológica, ha crecido mucho el apoyo psicológico online. ¿Cómo valoras la terapia online? ¿Cuál crees que es el mayor reto?

M.N – Pues, aunque creo que no todo el mundo se siente cómodo en un formato de terapia online y me parece totalmente respetable, me parece una herramienta buenísima. Cada vez hay más estudios que equiparan su eficacia a una terapia presencial y creo que, mientras el profesional esté cualificado, es una opción muy interesante para personas que tienen poca disponibilidad horaria, porque evita desplazamientos (y reduce los propios costes económicos de los mismos), porque permite hacerlo desde tu hogar o desde cualquier otro lugar en el que las personas se sientan cómodas, seguras y con privacidad, porque permite poder elegir libremente al profesional con el que quiero trabajar sin limitaciones geográficas etc.

Creo que tiene muchas ventajas pero, efectivamente también quedan retos por afrontar respecto a ello, como es la realidad de que no todo el mundo tiene acceso a una conexión a internet, no todo el mundo se maneja con las nuevas tecnologías y no todo el mundo se siente cómodo con una pantalla de por medio o tiene ciertos prejuicios respecto a ello. No obstante, creo que cada vez proliferará más esta opción y sería genial para reducir costes que asumen los profesionales y que repercutiría positivamente en los precios de la terapia, haciéndola quizás más accesible para algunas personas para las que la terapia sigue siendo un privilegio y no un derecho, por las fallas del sistema público en cuanto a salud mental.

A.F – ¿Y de la psicología en general? ¿Qué cosas deberíamos comenzar a cambiar en España y en Galicia para comenzar a derribar todos esos tabús que se han ido instaurando durante años?

M.N – Pues, como ya te decía anteriormente, creo que lo principal es hablar. Hablar con naturalidad de las realidades que existen, de lo que nos pasa, de lo que nos preocupa… Y, por supuesto, también es esencial escuchar, escuchar todo esto de lo que hay que hablar.

Hay que hablar del gravísimo problema social que está siendo el suicidio, ya que en España se quitan la vida 11 personas al día y es la primera causa de muerte en jóvenes. Hay que hablar de trastornos mentales entendiéndolos como algo que nos puede pasar a cualquiera en cualquier momento y no como algo ajeno que no va con nosotros.

Hay que empezar a decir sin miedo que vamos a terapia, y eso no significa que estemos locos o seamos débiles, sino que cuidamos tanto nuestra salud mental como la física cuando vamos a las revisiones del médico.

Afortunadamente, tanto en España como en Galicia cada vez se empieza hablar más de salud mental en estos términos que te comento, pero me preocupa que se quede solo en una moda que no se traduzca en cambios reales como pararnos a escuchar realmente cómo se siente nuestra madre o no juzgar a ese amigo que no es capaz de levantarse de la cama. Pero la responsabilidad no es solo nuestra por supuesto, porque difícilmente podremos hacer algo que nunca nadie nos ha enseñado, por eso veo esencial también la figura de profesionales de salud mental en los colegios que, desde la infancia, puedan impartir educación emocional, la gran desconocida para muchos y la pieza necesaria para completar el puzle de romper estigmas en torno a la salud mental.

Si te interesa la psicología, te dejamos esta entrevista a Psique Cambio de nuestro blog.


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