Eloy Gesto Beiroa es un experto en comunicación y oratoria con una amplia experiencia en el desarrollo de profesionales que quieren comunicar mejor. Actualmente, lidera Escuela Inventa, donde se centra en capacitar a personas para comunicarse de manera efectiva. Hoy charla con él nuestro compañero Ángel Fraga para conocer su visión en el campo de la comunicación, el emprendimiento y su impacto en la sociedad.

Ángel Fraga – ¿Qué importancia tiene cómo nos comunicamos en nuestra vida?
Eloy Gesto – La forma en que nos comunicamos determina la calidad de nuestras relaciones, tanto personales como profesionales. En el ámbito laboral, influye directamente en los resultados, las ventas e incluso en la aparición de nuevas oportunidades.
Hoy, dirijo Escuela Inventa, somos un referente en el desarrollo de las habilidades de hablar en público de profesionales, empresarios y personas que desean crecer y desarrollarse. Y puedo decir, que más allá del perfil o los objetivos de cada persona, hay algo común: las palabras no son solo una herramienta, son puentes. Puentes que crean confianza, generan conexión y provocan acción.
En un mundo donde es difícil captar y mantener la atención, ya no basta con hablar: hay que comunicar, hay que conectar. Y para lograrlo, necesitamos transmitir con claridad, con sencillez y, sobre todo, con autenticidad. Porque cuando uno habla desde la verdad, la conexión es inevitable
A.F. – ¿Cuándo surgió tu interés por la comunicación y por formar a otras personas?
E.G. – Ángel, voy a ir contra los tópicos: no empecé ni en un garaje ni destacaba en esto desde pequeño. Mi interés por la comunicación nació de una necesidad real: salir adelante, sostener a mi familia y construir un futuro.
Aunque se esperaba de mí que fuera orfebre, como mi padre, mi carrera profesional se centró inicialmente en las ventas, bajo la influencia de mi madre. A partir de ahí, tuve que ayudar a desarrollar las habilidades de comunicación de los miembros de los equipos que he tenido que dirigir, y esto me obligó a que primero tenía que formarme yo. Buscaba mejorar mis propias habilidades, pero al mismo tiempo descubrí el reto de enseñar a otros a hacerlo mejor. Así, con el tiempo, aquello que empezó por supervivencia, se fue convirtiendo en una verdadera pasión.
Recuerdo perfectamente mi primera presentación profesional en público: fue un auténtico desastre. Más que nervios, sentí pánico. La presentación que había preparado para cinco minutos, la presenté en minuto y medio, y no porque recortase palabras, sino por la velocidad con la que hablé. No creo que aquel día en el auditorio los presentes se enterasen de algo.
¡Dios mío, qué punto de inflexión fue ese momento para mí!
No todo ha sido fácil o idílico. La vida es real, con sus luces y sus sombras, pero precisamente por eso, cuando uno aprende a comunicar desde la verdad, el impacto es mucho más profundo.
«Lo que más disfruto de mi trabajo es eso: crear. Dar forma a una idea, a una experiencia, a algo que pueda inspirar o transformar a otros.»
eloy gesto
A.F. – Cada día hay más herramientas basadas en IA que ayudan a las personas a generar contenido de todo tipo. En RRSS se ve cada vez más contenido que cuesta saber si esta escrito por humanos o por aplicaciones de IA. ¿Como percibes esto? ¿Nos está afectado, o puede hacerlo en un futuro, en como nos comunicamos?
E.G. – Tiene su lado bueno y su lado no tan bueno. Al final, a la IA la alimentamos nosotros, y si todos acaban diciendo lo mismo, quizá eso sea precisamente una gran oportunidad para que se diferencien los auténticos. Las personas que cuidan la creatividad, que comunican desde lo que realmente son, van a destacar más.
Una vez más, los que se muestren tal y como son, sin intentar agradar o replicar patrones de otros, marcarán la diferencia.
Yo le pedí ayuda a ChatGPT para preparar esta entrevista, pero no me gustaba lo que me decía, era más de lo mismo, por lo que mientras leía las respuestas pensé:
– “Al carajo, voy a ser yo mismo”
Esto me ayuda a reafirmarme, a pensar con más claridad y a ser sincero con las respuestas. Me da perspectiva, me muestra por dónde van las dinámicas generales, y eso me permite desarrollar un pensamiento más crítico y propio.
Ahora bien, no podemos negar que, para tareas básicas o estructurales, la IA puede ser muy útil. Nos da un punto de partida, una arquitectura sobre la que construir. Nos ahorra tiempo y ayuda a ser más eficaces. Pero, de momento, sigue siendo necesario filtrar, repasar y ajustar, somos nosotros los que decidimos y tenemos que poner nuestro toque personal.¿La IA es buena o mala? Depende.
La verdadera pregunta es: ¿Qué uso le queremos o vamos a dar?

A.F. – Me contabas que vienes de una familia en la que la artesanía corre por sus venas. ¿Qué impacto ha tenido esto en tu desarrollo profesional?
E.G. – Mi padre ha sido un referente en el mundo de la artesanía y la joyería en Galicia. Un gran artista, que se fijaba muy poco en lo económico, nada empresario. Su sensibilidad por lo bien hecho, por lo bello y por el detalle nos marcó profundamente a mis hermanas y a mí. Creo que esa influencia se nota tanto en lo que hacemos como en cómo lo hacemos. A menudo nos dicen que somos muy creativos, y es verdad, lo llevamos dentro.
En mi caso, cuando lanzo un nuevo proyecto o estoy diseñando un evento, las personas que trabajan conmigo suelen decir:
—“A saber por dónde vas a salir esta vez”
A pesar de eso, confían en mí. Supongo que es porque saben que, en mi cabeza, ya estoy viendo lo que aún no existe. Lo visualizo, lo siento y luego lo construimos.
Lo que más disfruto de mi trabajo es eso: crear. Dar forma a una idea, a una experiencia, a algo que pueda inspirar o transformar a otros. Creo que esa herencia artesanal está siempre presente en cada detalle, aunque mi materia prima no sea el metal o la piedra, sino las palabras, las emociones y las personas.
«Lo más impresionante es que los alumnos viajan desde cualquier rincón de España a Santiago de Compostela para vivir una experiencia de transformación personal y profesional con su comunicación.»
Eloy gesto
A.F. – También hemos hablado de la importancia de mantener el foco y la esencia a lo largo del tiempo. También de lo difícil que es hacer esto cuando hay opciones más “faciles”, más aún en la sociedad en la que vivimos que parece que todo tiene que ir rápido. ¿Cómo mantienes el foco en lo que haces? ¿En que te apoyas en momentos complicados para mantenerte fiel a la idea de Escuela Inventa?
E.G. – Hoy en día, mantener el foco parece cosa de cabezonería. Y en mi caso, algo de eso hay (ríe). Pero lo que de verdad me sostiene no es la terquedad: es la fe.
No ando buscando mi “yo” desde una mirada narcisista o nihilista. Hoy, lo que hago es preguntarle a Dios cuál es mi propósito.
Podría contarte mil situaciones vividas con Escuela Inventa. He recibido consejos, fórmulas, caminos fáciles. Muchos me han dicho que estaba loco o que lo estaba haciendo más difícil de lo necesario. Me sugerían lo que “debía” hacer, pero me he negado a convertir Escuela Inventa en una copia más de lo que tanto rechacé en algunas empresas, proyectos o dinámicas que viví o vi de cerca.
Sabía que iría más despacio, y así fue. Hoy, ya hemos acompañado a más de 4.000 personas, y más de 800 han pasado por nuestros seminarios intensivos de alto rendimiento. Lo más impresionante es que los alumnos viajan desde cualquier rincón de España a Santiago de Compostela para vivir una experiencia de transformación personal y profesional con su comunicación.
Ahora suena bien. Pero he tenido momentos muy difíciles. He cometido errores que no quisiera repetir.
¿Sabes cuántas veces pensé en parar?
Muchas. Pero en esos momentos, hablo con Dios. Le pregunto a Jesús qué quiere de mí, a qué estoy llamado, y trato de escucharlo. Porque no quiero llenarme de proyectos que me quiten la vida, sino ponerme al servicio de lo que Él quiere para mí. Y desde ahí, ser útil y ayudar a las personas a mejorar su vida.
Este es mi camino. Me gusta, aunque a veces no haya sido fácil. He aprendido que lo rápido suele ser efímero, mientras que lo verdadero madura a otro ritmo.
Ángel, a las personas que nos leen, les hago una pregunta:
¿Alguna vez le has preguntado a Dios a qué estás llamado? ¿Cuál es tu propósito?
No hablo de energía ni del universo. Hablo de Dios, Él siempre responde.

A.F. –Y por último. ¿Qué impacto debe jugar la empresa en la sociedad?¿Qué impacto te gustaría generar con Escuela Inventa?
E.G. – Decía Mary kay, una exitosa empresaria americana: 1º Dios, 2º la familia y 3º el trabajo.
Creo que las empresas pueden y deben ser motores de estabilidad social, deben de orientar su propósito a ayudar. Tal vez al decir esto, muchas personas dejen de leer esta entrevista, pero lo tengo que decir:
Por desgracia, la gran mayoría de los directivos de las empresas están más centrados en tener poder, en ser influyentes, y en las cuentas de resultados que en servir a la sociedad y ser una fuente real de Bien Común.
No necesitamos más leyes de RSC, necesitamos responsabilidad real. No porque lo diga una normativa, sino porque hemos entendido que estamos aquí para servir. Y si lográramos ponernos de verdad en esa perspectiva, todo cambiaría.
¿Sabías que en Silicon Valley está creciendo de nuevo el interés por Jesucristo como referente? ¿Por qué?
Muchos directivos se han encontrado con un vacío existencial enorme, y han estado creando equipos egoístas, entre otras muchas cosas.
Necesitamos volver a llevar a Dios a las empresas.
Sobra marketing y sobra marca, falta generosidad, solidaridad y verdad. No está reñido con la rentabilidad o la excelencia. Al contrario: son ingredientes de éxito asegurado.
“Tratar de ser una buena persona, es un buen negocio.”
Descubrir esto ha sido una de las lecciones más importantes de mi vida.
San Ambrosio le dijo a San Agustín:
“No es el hombre el que encuentra la verdad, sino la verdad la que encuentra al hombre.”
Con Escuela Inventa, mi deseo es ayudar a las personas a acercarse a la verdad, a quitarse capas, etiquetas, apariencias y ruido. Es ayudar a recuperar la sencillez, la inocencia y la nobleza, esa capacidad de ser buena gente, de ayudar a los demás con nuestro talento, y ofrezcamos el servicio que ofrezcamos, hagámoslo con honestidad y humildad.
Para hablar en público no necesitamos ser gurús. Necesitamos ser nosotros mismos. Sencillos, humanos, auténticos.Haga lo que haga, solo me interesa una cosa: amar cada vez más y mejor a los demás.
Desde que empecé a caminar por este camino, todo ha cambiado. El mejor emprendimiento es el de servir al bien común.
¿Nos acompañas en el próximo Foro Galego do Talento?




