Pedro se describe como un tío de acción y que lleva el emprendimiento dentro (para él ser emprendedor es un sentimiento). Ha sido autónomo, emprendedor, empleado y responsable público. Actualmente es director de desarrollo corporativo en CEAMSA. Conoce a Pedro en esta entrevista de la mano de nuestro compañero Ángel Fraga en la que hablamos de emprendimiento, liderazgo e innovación.

Ángel Fraga Varela – Formación en ciencia, innovación por profesión y emprendedor de sentimiento. ¿Qué te llevó a orientarte hacia la parte de innovación y emprendimiento después de estudiar biología?
Pedro Arenas – En realidad, está todo más conectado de lo que parece. El hilo conductor en mi caso ha sido siempre la curiosidad, y fue precisamente eso lo que me llevó a estudiar biología. Desde ahí, el sentimiento emprendedor que mencionas me fue empujando a definir una carrera profesional en la que intentar llevar resultados de investigación al mercado. Así empezó mi camino hacia la transferencia de conocimiento, la innovación aplicada y, más adelante, al emprendimiento y la estrategia empresarial.
AF – Has emprendido, has trabajado en la administración pública y actualmente diriges el área de desarrollo corporativo en CEAMSA. ¿Qué habilidades crees que te han ayudado a adaptarte a roles tan diferentes?
PA – La versatilidad, sin duda. Siempre he sido un poco hombre orquesta: puedo tocarte una melodía más que decente con cinco instrumentos a la vez, pero si necesitas un concierto de piano de alto nivel… quizá haya perfiles mejores. Por eso creo que me he adaptado bien a entornos tan distintos. Tal vez, lo común en todos ellos sea que he asumido funciones donde hay que empezar casi de cero: montar un proyecto, un departamento o una nueva línea de trabajo. En esos contextos, tener una visión global, competencias transversales y la capacidad de sentar las bases estratégicas marca una gran diferencia.
AF – De tu etapa como emprendedor, ¿qué aprendizajes te has llevado que le puedan servir a aquellas personas que estén iniciando ahora su proyecto?
PA – Muchos y, de algunos, aún tengo cicatrices. Uno de los mayores aprendizajes ha sido la gestión de personas: saber conectar con sus individualidades, motivarlas y alinear sus metas con la visión del proyecto. Habitualmente no suelen formarnos para ello y los emprendedores solemos pensar que todo el valor está en la idea cuando en realidad el equipo tiene una influencia fundamental en el éxito. Es uno de los mayores retos, pero también una de las mayores recompensas cuando lo consigues. Muchos proyectos no fracasan por falta de mercado, sino por problemas de equipo. Además, emprender es una carrera de fondo con alta carga emocional, así que siempre recomiendo rodearse de una red de apoyo sólida a nivel profesional y financiera, pero también personal. Tener un entorno que te sostenga en los momentos difíciles es tan importante como la propia idea.
AF – CEAMSA es una empresa ya consolidada con varios años a sus espaldas. ¿Cuál es tu enfoque para fomentar una cultura de innovación abierta dentro de una organización consolidada?
PA – Hoy en día, el mundo y los mercados son cada vez más dinámicos y volátiles. El tamaño ya no garantiza supervivencia; lo que importa es la capacidad de adaptación. En ese sentido, la innovación abierta permite a las empresas grandes optimizar su agilidad y competitividad aprovechando el talento externo. En este sentido, desde CEAMSA, en los últimos dos años hemos impulsado proyectos con más de 80 instituciones, públicas y privadas, con las que estamos definiendo nuestro ecosistema de innovación abierta y colaboramos en un modelo de beneficio mutuo. Para mí, la clave está en detectar sinergias reales y construir relaciones de confianza con objetivos claros. La innovación abierta no es solo una metodología, es una forma de entender la evolución del negocio.
AF – En tus cargos previos al actual has tenido roles de responsabilidad que han implicado un liderazgo sobre otras personas y equipos. ¿Qué es para ti el liderazgo? ¿Qué crees que hace a alguien ser un buen líder?
PA – Para mí, liderar es ser capaz de inspirar y motivar a un equipo para alcanzar objetivos comunes. Se trata de alinear metas individuales con una visión compartida, creando un entorno de confianza, compromiso y desarrollo personal y profesional. A lo largo de mi carrera he tenido la suerte de trabajar con grandes líderes, y todos tenían dos cualidades en común: responsabilidad y generosidad. Un buen líder ofrece oportunidades, comparte los éxitos con el equipo y asume los errores como propios. Y eso genera un vínculo muy poderoso.
AF – ¿Quién sería un líder de referencia para ti? ¿Por qué?
PA – Profesionalmente tengo varios, pero si tengo que elegir un referente universal, diría que las madres y padres. Son el ejemplo más cotidiano y real de liderazgo: educan, inspiran valores, marcan el camino… y con la complejidad de que su equipo son niños. A pesar de nuestras épocas de rebeldía, suelen lograr que nos alineemos con una visión común, que es la cultura familiar. Liderar, en el fondo, es eso: guiar desde el ejemplo y el compromiso y conseguir que alguien quiera parecerse más a ti.
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