“En estos casi 28 años la forma de trabajar, de comunicarnos e incluso de priorizar ha cambiado mucho.” – Fanny López-Amado

Fanny López-Amado Fraga es tecnico de selección y talento en Vegalsa-Eroski. Con una trayectoria de largo recorrido en la compañía y una experiencia muy ligada a la gestión de personas, la inclusión y el desarrollo del talento, Fanny forma parte de una de las empresas de referencia del retail alimentario en Galicia. En esta entrevista, Ángel Fraga conversa con ella sobre liderazgo, RRHH y los desafíos de construir equipos sólidos en un entorno cada vez más diverso e intergeneracional.

Ángel Fraga – ¿Quíen es Fanny? ¿Has crecido, en el ámbito profesional, con la propia evolución de Vegalsa-Eroski? Mirando atrás, ¿qué experiencias te han ayudado a crecer?

Fanny López-Amado — Aparte de considerarme una persona muy versátil, mi situación personal me ha ayudado a potenciar ese lado más adaptativo, Fanny es una persona a la que siempre le han gustado las personas: cercana, empática y con una clara vocación de ayuda, siempre que esté dentro de mis posibilidades, claro está. Si algo me define especialmente es el sentido del humor, muy ligado a ese buen rollismo que siempre intento transmitir y que me ha ayudado, en alguna que otra ocasión, a mediar en situaciones de estrés y malentendidos.

Como buena representante de la generación X, he crecido junto a la organización, tanto a nivel personal como profesional. La Fanny que se incorporó a Vegalsa-Eroski con 24 años ha ido evolucionando y madurando… aunque la esencia sigue intacta: mi pasión por las personas.

La experiencia que más me ha ayudado a crecer ha sido, sin duda, mi etapa como Jefe de Personas de la enseña comercial Eroski/Center, etapa que recuerdo con muchísimo cariño pero en la que cada movimiento que hacías en una u otra dirección, siempre acababa impactando en los equipos y eso me obligó a ser más rigurosa y a hilar más fino cada decisión que tomaba.

Quienes trabajamos en RRHH somos muy conscientes de que, en cierto modo, tenemos la “varita” para ayudar a crear historias profesionales, y eso conlleva una responsabilidad enorme..

AF — Llevas en Vegalsa-Eroski más de 27 años. Para una persona que empiece hoy su andadura profesional puede sonar raro y poco probable plantearse estar tanto tiempo en una empresa. ¿Cómo se percibía la permanencia en una empresa cuando empezaste a trabajar y como ves que se perciba ahora? ¿Por qué crees que ha habido este cambio?

FL — Como te imaginas, Ángel, en estos casi 28 años la forma de trabajar, de comunicarnos e incluso de priorizar ha cambiado mucho. Cuando empecé, una permanencia larga en una empresa se percibía como sinónimo de estabilidad y compromiso.

Hoy el paradigma es distinto: existen otras prioridades y las personas no se “enganchan” a proyectos que no les convencen. No tienen miedo a decir “lo dejo y me voy”, y creo sinceramente que eso es muy positivo, porque están buscando sentirse bien con lo que hacen. Ya no están dispuestas a pasar toda su vida profesional realizando tareas que no les llenan. Además, vivimos un momento en el que la escasez de talento permite elegir con mayor libertad dónde poner el foco.

El año 2020 marcó un punto de inflexión en muchos ámbitos: la llegada del teletrabajo y el peso de la comunicación interna como palanca estratégica dentro de las organizaciones fueron dos de los hitos que más impacto tuvieron. Al final, somos animales sociales y el confinamiento nos lo dejó muy claro. Por eso, hoy más que nunca, tenemos que saber vender nuestros proyectos de forma honesta, con transparencia y sin crear falsas expectativas, para que las personas realmente quieran formar parte de ellos.

La renuncia silenciosa, al igual que los techos de cristal, siguen existiendo, y es precisamente aquí donde el trabajo en equipo, entre generaciones, resulta clave para impulsar el cambio.”

Fanny López-Amado

AF — En el retail alimentario gallego, ¿cuáles son hoy los puestos más difíciles de cubrir y por qué?

FL — Creo que la dificultad para encontrar talento se ha extendido a prácticamente todos los sectores. En el nuestro, en concreto, nos cuesta cubrir puestos ligados a oficios tradicionales.

Secciones como carnicería y pescadería son clave dentro del punto de venta. Si queremos diferenciarnos como especialistas en frescos, es imprescindible contar con los mejores profesionales del mercado. Sin embargo, hoy en día son posiciones que no resultan tan atractivas, quizá por su exigencia física, porque la formación requiere tiempo o porque, socialmente, no generan el mismo atractivo que otras opciones profesionales más visibles.

“Es fundamental saber cuestionar, interpretar la información y no dar nada por válido sin analizarlo.»

Fanny López-Amado

AF — Se habla mucho de las diferentes generaciones en el entorno profesional pero, ¿qué diferencias generacionales observa de verdad en el día a día y cuáles crees que están sobredimensionadas por los estereotipos?

FL — Este es un tema que tratamos mucho en el día a día. Actualmente conviven cuatro generaciones en las empresas y, en breve, se incorporará la generación alfa. Y claro que hay diferencias: perfiles más sénior que no siempre entienden las prioridades de los júnior… y viceversa. Es fundamental respetarse y adaptarse al entorno.

Incluso el sentido del humor ha cambiado. Yo me sigo tronchando con los vídeos de Martes y 13 y tengo compañeros a los que La Marrash les hace desternillarse de risa. Y luego estoy yo, esa rara avis a la que le encanta recoger lo mejor de cada generación. Me gusta aprender, preguntar y, por qué no, también enseñar. En mi caso, compartir charlas, comidas o incluso gimnasio con gente más joven que yo me hace sentir viva y disfrutar aún más de cada momento.

Creo que muchas diferencias están sobredimensionadas por los estereotipos, y para muestra, un botón. Lo verdaderamente enriquecedor de convivir generaciones distintas es que aportan miradas diferentes y respuestas distintas a nuestros clientes, que también son diversos.

Pero también compartimos preocupaciones comunes, independientemente de la generación a la que pertenezcamos. Todas nos incorporamos a un mismo mercado laboral, condicionado por el mismo contexto económico y social, y todas estamos teniendo que adaptarnos a nuevas herramientas de trabajo vinculadas a la Inteligencia Artificial.

La renuncia silenciosa, al igual que los techos de cristal, siguen existiendo, y es precisamente aquí donde el trabajo en equipo, entre generaciones, resulta clave para impulsar el cambio.

AF —  ¿Qué habilidad o actitud es hoy imprescindible, independientemente de la generación? 

FL — Sin duda, y más aún con el auge de la Inteligencia Artificial, el pensamiento crítico. Es fundamental saber cuestionar, interpretar la información y no dar nada por válido sin analizarlo. La IA es una gran aliada, pero requiere criterio humano para usarla bien.

A esto se le suma la curiosidad, que para mí es la base del aprendizaje continuo. Las personas curiosas no se conforman, preguntan, exploran y se adaptan mejor a los cambios constantes del entorno laboral. Da igual la edad o la generación: quien mantiene viva esa curiosidad sigue creciendo profesionalmente.

Y, por supuesto, las relaciones interpersonales y la forma en la que nos comunicamos. Saber escuchar, comunicarse con respeto y construir relaciones de confianza es, hoy más que nunca, el verdadero elemento diferenciador que tenemos frente a la tecnología. Eso es lo que ninguna herramienta puede sustituir.


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